Las aguas ologometálicas surgen desde grandes profundidades, por lo que no guardan poca relación química con el terreno donde emergen, sino que conservan las propiedades de las profundas e increiblemente calientes rocas de la corteza terrestre con las que han estado en contacto. Cuando emergen, después de su largo recorrido lo hacen a una temperatura templada de unos 34º C, que resulta muy agradable en contacto con la piel. |